uno sólo conserva lo que no amarra









.

lunes, 1 de abril de 2013

Siempre vuelvo a tu carta. Me gusta encontrarte ahi, encontrarme y reconocerme así. Seguro ya ni sabes que decía la carta esa, o de qué carta te hablo. Hay cosas que me hacen acordar a vos, y generalmente son cosas que me gustan mucho, esta es una, y sos vos. Ahora vuelvo a leer tu carta, por ejemplo, y quiero escuchar "cartas al rey de la cabina" (¿te lo mostré alguna vez? ¿lo viste? es hermoso) tan esa carta en otro momento, tan otro momento pero más cerca, tan gustoso para mi, tan cerca pero tan lejos como ahora, y cerca cuando empiezo a escuchar la voz del que lo lee y el que lo canta, y escuchar tu voz mientras leo tu carta. No sé, se me dio por extrañarte, te escribo acá tal vez porque sé que es más fácil que algún día te llegue, y porque -debo confesar- es bastante estético y me gusta. Tal vez también porque es algo más mío que algo que te estoy dando, o una parte que es parte de mi pero que ya es parte tuya, en fin, te extraño. Te extrañaba acá también, quiero que vuelvas, que hablemos, que nos escuchemos, que nos aclaremos, que nos demos un abrazo. Quiero eso que muchas veces decimos "que nos queramos", como si dejáramos de querernos de a ratos y volviéramos a armarnos de un nuevo personaje para volver a ser nosotras o viceversa, volver a ser nosotras y dejar al personaje que descanse por un tiempito. ¡Ja! ¡Como si el querer a alguien fuera un traje para días especiales guardado en el ropero! y si fuera un traje, yo con vos lo tendría puesto todos los días.
Te quiero lu, como siempre, y te espero, te re espero.



No hay comentarios:

Publicar un comentario