uno sólo conserva lo que no amarra









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viernes, 4 de octubre de 2013

Quiero besarte los ojos
mirarte la boca
cantarte mi día
contarte una canción.
Quiero sentirte las manos
tomar tu perfume
escucharte fuerte
abrazar tu voz.
Que viajemos lento,
 y caminemos tu dolor
para después
dejarnos sin pensar.

Quiero sentirte hasta que me quieras.
Quiero quererte hasta que me sientas.

Mr



sábado, 14 de septiembre de 2013

pero èl era tan, tan bueno que siempre apagaba el fuego que tenía la ilusión de crear

miércoles, 31 de julio de 2013


Volver a ser de repente tan frágil como un segundo

Volver a los 17- Violeta Parra

Volver a los 17
Despues de vivir un siglo
Es como descifrar signos
Sin ser sabio competente
Volver a ser de repenteTan fragil como un segundo
Volver a sentir profundoComo un niño frente a dios
Eso es lo que siento yo
En este instante fecundo.
Se va enredando, enredando

Como en el muro la hiedraY va brotando, brotando
Como el musguito en la piedra
Como el musguito en la piedra
Hay si ..., si ..., si ...

Mi paso retrocedido

Cuando el de ustedes avanza
El arco de las alianzas
Ha penetrado en mi nido
Con todo su colorido
Se ha paseado por mis venas
Y hasta la dura cadena
Con que nos ata el destino
Es como un diamante fino
Que alumbra mi alma serena.
Se va enredando, enredando

Como en el muro la hiedra
Y va brotando, brotandoComo el musguito en la piedra
Como el musguito en la piedra
Hay si ..., si ..., si ...

Lo que puede el sentimiento

No lo ha podido el saber
Ni el mas claro proceder
Ni el mas ancho pensamiento
Todo lo cambia el momento
Cual mago condescendiente
Nos aleja dulcemente
De rencores y violencias
Solo el amor con su ciencia
Nos vuelve tan inocentes.
Se va enredando, enredando

Como en el muro la hiedra
Y va brotando, brotando
Como el musguito en la piedra
Como el musguito en la piedra
Hay si ..., si ..., si ...

El amor es torbellino

De pureza original
Hasta el feroz animal
Susurra su dulce trino
Detiene a los peregrinos
Libera a los prisioneros
El amor con sus esmeros
Al viejo lo vuelve niño
al malo solo el cariño
Lo vuelve puro y sincero.
Se va enredando, enredando
Como en el muro la hiedra
Y va brotando, brotando
Como el musguito en la piedra
Como el musguito en la piedra
Hay si ..., si ..., si ...

domingo, 7 de julio de 2013

Poder

Puedo enamorarme del olor de una persona.
Puedo enamorarme de tu olor.
Puedo quererte oler hasta enamorarme.
Puedo sentirme en tu perfume.
Puedo perfumarme de vos.

Puedo ser dos y ser uno en vos,
puedo tenerte en tu olor, en mi cuerpo
en tu perfume, puedo sentirte.

Puedo percibirte, decirte,
puedo mentirte y servirte.
Puedo desvestirte, llenarte de mi perfume
y despojarme de él
con el simple motivo de empaparme de vos.

Mr

Negación

Tu boca toca mi boca
en un contacto mínimo creo tenerla, creo en tu boca
pero no es ella la que besa sino tu cabeza
que te atraviesa 
y decide negar ese contacto.

Ese impacto no fue real
no te toco, no te beso,
me equivoco,
me voy.
Imposibilidad, imposibilitada por la misma cabeza 
que te obliga a desertar.
Esa cabeza no encuentra su lugar y evade,
evade eso que ya le fue dado.
Toco tu boca con mi boca.

No neguemos el comienzo.

Mr


sábado, 29 de junio de 2013

miércoles, 26 de junio de 2013

Igual que en las escaleras mecánicas

Cuando Dios creó al universo
él era mucho más grande
que todo lo creado.
Aunque había tantos mundos
y cada uno estaba lleno de seres y paisaje,
su universo no era ni un grano de arena,
ni la punta de esta uña.
Pero no todo ocurrió por su voluntad.
Creó cosas frías y calientes y,
sin proponérselo, generó vientos,
corrientes oceánicas.
Los peces viajaban, los barcos,
las personas se cubrían los ojos por la arena
y también viajaban.
Creó lo que tenía luz y lo que no la tenía,
pero sonrió sorprendido cuando vio
que la luz iba hacia la oscuridad
como un río va a llenar un pozo.
Y que algunos buscaban la luz
para ver lo que hacían
y otros la oscuridad para ver sus sueños,
desobedientes en su obediencia.
Nos puso un corazón para llevar
algo así como el vino o el fuego que tenemos,
y el aire,
que nos recorren hasta salir
tan impulsados como entraron.
Los corazones mismos son inquietos
y su movimiento se llama amor.
A veces dura y a veces no dura.
Si ambos viajan permanecen juntos,
si uno provoca que el otro se detenga deben separarse
pues todo en el mundo se mueve.
Es uno de los viajes más extraños que nacieron
de la voluntad de las obras de la voluntad de Dios.
Todo cambia
igual que en las escaleras mecánicas,
o como cuando repetimos una palabra
cien veces y se nos deshace en la boca.
Dios es mucho más grande
no distingue esos detalles
ni da todas las respuestas.
A eso lo llamamos misterio.
Miguel se pregunta: ¿qué debo hacer
para que el corazón de Julia se quede?
Augusto se pregunta cómo acercar
el corazón de Frida,
que es la misma pregunta de Anabella por Adrián.
Laura siente cómo se aleja de Daniel,
Todo podría haber sido perfecto
y quieto
pero Dios no creó a cada corazón en su lugar
o tal vez creó más de un lugar
para cada cosa,
o todavía observará con asombro
a su juguete.
Los corazones son viajeros
y hasta quienes decidieron permanecer
caminan.
Igual que un niño
divertido
en una escalera mecánica.

Luis Pescetti

miércoles, 12 de junio de 2013

Lejanía

Mi ser henchido de barcos blancos.
Mi ser reventando sentires.
Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos.
Quiero destruir la picazón de tus pestañas.
Quiero rehuir la inquietud de tus labios.
¿Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas? 

A.P.

domingo, 26 de mayo de 2013

Luna ¿dónde estabas?



No sé cómo escribirte, Luna.
Tengo muchas cosas para decir de tu luz pero no sé cómo decirlas.
Si, quiero decírtelas aunque sea acá, en mi cuaderno.
Yo creo mucho en las luces ¿sabes? y no es cuestión de iluminación, vos tenías otra luz.
Quiero decir muchas cosas que me pasan ahora pero estaba pensando más puntualmente en eso de los sexos que no es algo en lo que me quiera enfocar pero sí aclarar: para mi esto no tiene nada que ver con vos, y tampoco conmigo. Yo creo que me enamoro de algo, de esa luz que te hablo, de lo sincero, de lo tierno y hermoso. No digo que estoy enamorada, no quiero recaer en la misma discusión en concepto. No, no quiero.
No tiene que ver con eso, eso tiene que ver con ese brillo en tus ojos que se proyecta, con esa voz dulce, esa sonrisa infinitamente tierna, lo simple (¡que es tan complejo!).
 La verdad que si no cayéramos en las trampas sociales, culturales, amorosas, como queramos llamarlo, sé que me hubiera enamorado de vos, luna, como uno se enamora del sol (sí, también me enamoré del sol, debo confesarte)
Es demasiado pronto el amor -y rápido- y darle palabras, eso sí es apresurado, tan pronto... pero...
no es apresurado sentir, cuando se siente no hay mucho que se pueda hacer, porque ya se está haciendo, Luna.

sábado, 11 de mayo de 2013

si vivimos como respiramos...no podremos equivocarnos

buen dia dia día buen día
 aquí ¿ulcera con bonete o música tiro lesa?
yo, zapato, transpirar
palabra vaga, 
memorias puestas pero no olvidadas
tomate de mi, tú no sabes andar por este río y sin baranda
suéltate después, que no lo veas
aquí en el mundo, y tú, tu aguardas en la casa de tu muerte
aunque el mar te robe todo el viento,
 aunque el viento te robe la saliva
 recuerda, recuerda, la luz, la luz refleja afuera, 
la luz, la luz refleja adentro

adentro mío esconde hoy tu mano para tratar de ubicarte en alta cima
tratando de ubicarte en algún pájaro

mi joven realidad ya no se busque en los reflejos de un espejo astillado

               

jueves, 9 de mayo de 2013

¿Adónde va lo común, lo de todos los días:
el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿Adónde va la sorpresa,
casi cotidiana del atardecer?
¿Adónde va el mantel de la mesa,
el café de ayer?
¿Adónde van los pequeños terribles encantos
que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van..?
¿Adónde van?


Silvio Rodríguez

martes, 7 de mayo de 2013

Yo nunca pedí lo que vos mE diste
         pero bueno yo, yo yo yO yo
aprendí lo que      me diste

Vos Nunca pediste lo que yo te dí
y está biEn así
para mI


viernes, 3 de mayo de 2013

Hay que ser realmente idiota para...

Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone. Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo. Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforecente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforecente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con o que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.

Julio Cortázar

sábado, 27 de abril de 2013

vamos y no le demos al final tanta importancia

Algo quedó pendiente aquella vez, 
algo que no se explica con palabras 
sigo sobre la idea del destino 
con las mil y una noches no termino
Esto de traducir nunca paga bien, 
pero me río... 
Estoy hablando solo como antes
¿que fue de tus hermanas, de tu madre? 
estoy un poco loco, excúsame, por agobiarte 

miércoles, 24 de abril de 2013


Voy a dejar de cantar en cuanto vos te vayas
voy a terminar con esta frase sin final que se volvió tan larga
ya sé, que todo lo que toco se hace agua, otra vez
tengo que dejarte de querer, mañana
y no quiero pensar que todo es el efecto y su causa
voy a recordar que hay cosas que suceden por azar

Creo haber estado justo acá en este lugar hace no tanto tiempo
simple deja vu un recuerdo más una señal que se ha llevado el viento
ya sé, yo sé contar un trebol con tres hojas, ¿quién no?

Tengo que dejarte de querer, mañana
y no quiero pensar que todo es el efecto y su causa
voy a recordar que hay cosas que suceden por azar

Tengo que dejarte de querer, tengo que dejarte de querer...

martes, 23 de abril de 2013

Eduardo Mateo

¿Por qué muchacha?
¿Por qué muchacha?
¿Por qué
tú no me quieres?

No sé de quién seré, che
no sé de quien seré
no sé de quién seré, che
triste amanecer


lunes, 22 de abril de 2013

Siento como ayer, veo mañana, dandome sobre tu piel
sin hablar amar, amar sin pensar
lo que vendrá

Vengo del futuro, vengo del fuego
mis ojos no pueden ver
tiempo para ser, en la oscuridad iluminar

Puertas de mil llaves, no hay una clave
cada cual asomará, con sus propios trazos
con su propia esfera de cristal

Y al querer mis huesos morirse lejos,
lejos he de caminar
hasta que hable el mar, conocedor de olvido
y de la vida hacia atrás

Vengo del futuro
no hay una clave
voy rezando por los dos
tiempo para ser
sin hablar amar,
vida hacia atrás



So Abra




miércoles, 10 de abril de 2013

no se sabe cómo, pero termina el amor en algún momento



Algo se detuvo en punto muerto
y fue tan grande ese silencio, fue tan grande el desamor
restos de un navío que encallaba,
yo te quise, yo te amaba, no sé bien lo que pasó
cuando los jazmines no perfuman, cuando sólo vemos bruma,
cuando el cuento terminó
todo nos parece intrascendente,
no es cuestión de edad o suerte, de esto se trata el amor

Tengo que correr, tienes que correr, a toda velocidad..

Veo tus pupilas descubriendo algún chagall en el invierno, creo del 83'
yo estoy a tu lado revolviendo, ordenando libros viejos, que leí pero olvidé
besos de tu madre en el teléfono, y la lluvia es un espejo que me ayuda a verte bien
oigo tu sonrisa que ilumina, el estudio y la cocina entre las copas y el café

Tengo que correr, tienes que correr, a toda velocidad

Sabe amargo el licor de las cosas queridas
se acabó lo mejor, ¿quién nos quita esta herida?
tu me pierdes a mi, yo te doy por perdida
es la hora de huir, la despedida
la despedida


domingo, 7 de abril de 2013

la llave maestra

La luz de su cuarto me habla de él cuando no está,
me acompaña cuando tengo miedo,
y siempre tengo miedo porque soy valiente;
oye su paso sobre los mosaicos de la entrada
va a su encuentro cuando abre la puerta lentamente
cuando lo espero, y siempre lo espero;
lo mismo es para la luz eléctrica que para la luz del sol,
lo mismo para el sol que la luna o la estrella.
Un tapiz forma la luz complicada
es la vida y siempre la vida.
Si me quedara ciega la vería con mis patas
o tal vez con mi frente cuando llega.
El tapiz no lo forma la luz sino su llegada, el sonido
que cambia de oscuro en claro.
El tablero de la luz tiene varias llaves
pero una gobierna el resto:
se llama la llave maestra.
Del mismo modo el tablero de mi luz
tiene una sola llave que gobierna las otras
la llave que está en sus manos.
Apagaría todas las luces si quisiera
pero yo cierro los ojos para no ver
la oscuridad que podría ser luz
para no herirlo.



                        Silvina Ocampo

lunes, 1 de abril de 2013

Siempre vuelvo a tu carta. Me gusta encontrarte ahi, encontrarme y reconocerme así. Seguro ya ni sabes que decía la carta esa, o de qué carta te hablo. Hay cosas que me hacen acordar a vos, y generalmente son cosas que me gustan mucho, esta es una, y sos vos. Ahora vuelvo a leer tu carta, por ejemplo, y quiero escuchar "cartas al rey de la cabina" (¿te lo mostré alguna vez? ¿lo viste? es hermoso) tan esa carta en otro momento, tan otro momento pero más cerca, tan gustoso para mi, tan cerca pero tan lejos como ahora, y cerca cuando empiezo a escuchar la voz del que lo lee y el que lo canta, y escuchar tu voz mientras leo tu carta. No sé, se me dio por extrañarte, te escribo acá tal vez porque sé que es más fácil que algún día te llegue, y porque -debo confesar- es bastante estético y me gusta. Tal vez también porque es algo más mío que algo que te estoy dando, o una parte que es parte de mi pero que ya es parte tuya, en fin, te extraño. Te extrañaba acá también, quiero que vuelvas, que hablemos, que nos escuchemos, que nos aclaremos, que nos demos un abrazo. Quiero eso que muchas veces decimos "que nos queramos", como si dejáramos de querernos de a ratos y volviéramos a armarnos de un nuevo personaje para volver a ser nosotras o viceversa, volver a ser nosotras y dejar al personaje que descanse por un tiempito. ¡Ja! ¡Como si el querer a alguien fuera un traje para días especiales guardado en el ropero! y si fuera un traje, yo con vos lo tendría puesto todos los días.
Te quiero lu, como siempre, y te espero, te re espero.



viernes, 8 de marzo de 2013

sábado, 23 de febrero de 2013

Vivir atormentado de sentido



Vivir atormentado de sentido, creo que esta, sí,
esta es la parte más pesada
En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egoístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos.
Habrá que declararse incompetente
en todas las materias del mercado
Habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado.