Qué absurdo es ver
que no puedo darte más
que esto
ni desnudarme
frente a un hombre
ni siquiera
sacarme los zapatos
tampoco
contarte mi atracción
fingida
por algo que creíste
vislumbrar
y no era más
que duda
y ceniza.
Qué triste es recordar
que no te puedo contar
aquello que no viví
que elijo ocultarte
mis no-aventuras
que el amor en mí
no parece existir.
No soy más
que un rompecabezas
que desde mi infancia
no puedo armar,
piezas que se mezclan
aceleradas y desprolijas.
Recojo recuerdos
que no son más que
miserias
que no quiero
olvidar.
Mr
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