uno sólo conserva lo que no amarra









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miércoles, 17 de junio de 2015

Íbamos a estar siempre. 
¿Lo recuerdas? 
Bromeábamos con que seríamos aquellos amigos de todas las edades: las del juego desaforado, las del amor último y primero, las de la lectura sin horas, la música alta y baja, las de la serenidad, del distanciamiento del mundo y del reposo. 
¿Y ahora? ¿Cómo haré para ser lo que soy? ¿Cómo podré volver a estar alguna vez en calma? ¿Cómo haré para ser sin serte? 
La muerte ni siquiera espera, lo sabíamos. 
Y qué saber más inútil aquel que era de a dos y que ahora es de uno solo.

Carlos Skliar

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