uno sólo conserva lo que no amarra









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viernes, 4 de julio de 2014

No reniego de mi naturaleza, no reniego de mis elecciones, de todos modos he sido una afortunada.
Muchas veces en el dolor se encuentran los placeres más profundos,las verdades más complejas,la felicidad más certera.
Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por el mundo, que sólo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo más parecido a mí misma que he podido. F.K.

5 comentarios:

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    1. Buenas noches

      dice aquí que son la una cuarenta de la mañana, sé que tengo sueño, que me duele el empeine izquierdo; voy siguiendo el iluminarse del silencio, su cadencia imperceptible.

      Hoy no trabajé, fue día de correrías. El sábado revisaremos la novela de Daniel; la leí de nuevo: subrayé, alteré y taché definitivamente. En la mañana fui a recoger, al metro CU, a un poeta muerto que le daré, también el sábado, a Irving. La novela me gustó un poco más que la vez pasada; su título sigue sin agradarme. Unos le llamarían noveleta o novela breve.

      Me distraje unos minutos investigando Lovecraft, disculpa. Hace rato compré un libro con ese nombre en la portada, pero no advertí que, un poco más abajo y en tipografía más pequeña dice: "& August Derleth". Dice la contraportada del volumen que, una vez muerto Lovecraft, de quien August era discípulo y amigo, éste último se dedicó a escudriñar en los apuntes inconclusos del maestro, completando (aquí dice "colaborando póstumamente") una serie de relatos a base de los argumentos que esbozó el buen Howard Phillips, entre los que se encuentran los que tengo a mano. Esto lo leí ya que hube pagado y largádome (sé que eso no se escribe así) del bazar donde compré el libro (junto con otro de Hesse). Iba sentado, como siempre, en el metrobús, leyendo lo que acabo de contarte, lo cierto es que iba algo decepcionado.

      Es muy tarde. Demoro mucho, como siempre, pero hoy un poco más. Hoy dormí una buena parte de la tarde de la parte. Quiero darle ya el libro a Irving. ¿Quieres que transcriba algún poema aquí? Casi estoy seguro que no los encontrarías en Internet, aunque sea triste (pero no tanto: así los conocerás por mí).

      Transcribo (aunque ya vi que sí, que algunos circulan por ahí (ignoraré el hecho):


      [el problema del sueño]

      la sensación más intensa del sueño
      deriva de un razonamiento análogo
      a la necesidad de iluminar los subterráneos,

      la razón no estropeada
      por la pérdida del calor de la realidad,
      la razón que no es la razón,
      lo dice,

      en condiciones no del todo conocidas,
      la sensación más intensa del sueño
      es semejante a la luz que no ha sido encendida,

      si caminamos por algunos discursos
      expresiones sucesivas de las partes de un todo,
      nos encontramos con ciertos tubitos de vidrio
      por donde la razón es soplada,
      en sentido contrario a lo que creemos,

      así no se puede, dicen algunos,
      exponga en forma fácilmente comprensible
      el problema del sueño,
      —tiempo durante el que se expone a la luz
      una placa fotográfica—
      hace click, click,
      y la luz apagada es el camino
      más fácil de caminar dormido,
      en el click click no se anuncia
      un hecho imprevisto,
      todos sabemos de qué se trata,


      José Carlos Becerra, ‘Cómo retrasar la aparición de las hormigas’

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    1. El título de lo que precede José Carlos no lo eligió, hablo del título del poema y del título del volumen donde aparece el poema. La coma final sí que la eligió él, todos los poemas de Cómo retrasar... terminan con una coma (,) (salvo las dos o tres piezas que acaban con un signo de interrogación o un paréntesis). El título del poema lo eligieron los compiladores de la obra, Pacheco y Zaid (entre otros escritores) [por eso el uso de corchetes], ya que Becerra tuvo que irse pronto. Alcanzó, según parece, los treinta y tres años y seis días. 'El otoño recorre las islas [Obra poética 1961 / 1970' consta de trescientas once páginas: sus primeras cuatro decenas están dedicadas a un prólogo de Paz, a una nota biográfica, una para la edición y una bibliográfica; no olvidar el índice. La poesía reunida (seis breves volúmenes: cuatro de ellos con nombre atribuido) termina en la página 246, el último verso es el siguiente:

      volverán las oscuras golondrinas,
      volverán a saludar a los muertos en el fondo de nuestros platos,
      todo regreso es imán
      de la posición de equilibrio,

      Las páginas restantes recopilan algunas cartas de ida y vuelta (de Paz, de Vargas Llosa, a y de Lezama Lima, a una mujer), unas charlas, en formato de entrevista informal, con Pellicer, Campbell y otros dos. También abarcan estas últimas páginas la única obra en prosa de José Carlos (para mí desconocida, junto con todo lo demás, hasta hace un par de días), llamada 'Fotografía junto a un tulipán' (no la he leído).

      El problema del sueño es que ya llegó (no es sueño, es otra cosa, pero yo diré que es sueño para facilitar la huida, es decir la despedida, porque no, cómo crees, aquí estaré mañana, como siempre. Siempre), y por eso me marcho, porque mis ojos ce sierran, mis dedos trastabillan: a dos pasos, no lograré alcanzar mi cama; si puedo, sucumbiré en sus lomos y que cabalgue, que huya, ella sí, ella que puede y debe, que se largue conmigo a cuestas pero al final me tire (¿ya de vuelta o en otra cima?), indiferente y quieta, en ese lugar tan parecido —hasta en las sombras— a anoche aquí.

      No sé escribir, y eso me pesa.


      leha

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  3. Pd. De risa: apenas yerro y se me premia con un cambio en los colores y las formas. Necesitaba esa transición al treinta, no es cierto. Qué ganas de estarme justificando a cada paso. Qué ganas eh, ¿qué ganas, Luis Eduardo?

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