Ahora sí ya es tarde muy tarde (no tanto, pero me invade el sueño). Como verás, esta noche no pude con Becerra; estaba seguro de que si lo transcribía, terminaría borrándolo como la vez pasada. Ese hombre quiere decirte cosas para las que no estoy listo.
A continuación, algo de lo que encontré hoy.
SILENCIO
Tanto silencio me rodea que me parece oír el choque de los rayos de la luna en la ventana.
Una voz ajena despierta dentro de mi alma y una canción canta un ansia que no es mía.
Se dice que los antepasados muertos antes del tiempo con la sangre aun joven en la venas, con grandes deseos en la sangre, con mucho sol en los deseos, vuelven, vuelven para vivir todavía un poco más dentro de nosotros la vida que dejaron de vivir.
Tanta quietud me rodea que me parece oír el choque de los rayos de la luna en la ventana.
Ay, quién sabrá, alma mía, dentro de qué pecho cantarás tú más allá de los siglos, en las dulces cuerdas del silencio, en arpas de tiniebla, tus ahogados anhelos y tu vencida alegría de la vida. ¿Quién lo sabrá, quién?
Lucian Blaga
Es hora de dormir, por desgracia. Mañana seguiré escudriñando, a ver si José Carlos se relaja un poco. Me duele un poco la pierna izquierda.
Hola Mai,
ResponderEliminarAhora sí ya es tarde muy tarde (no tanto, pero me invade el sueño). Como verás, esta noche no pude con Becerra; estaba seguro de que si lo transcribía, terminaría borrándolo como la vez pasada. Ese hombre quiere decirte cosas para las que no estoy listo.
A continuación, algo de lo que encontré hoy.
SILENCIO
Tanto silencio me rodea que me parece oír
el choque de los rayos de la luna en la ventana.
Una voz ajena despierta dentro de mi alma
y una canción canta
un ansia que no es mía.
Se dice que los antepasados muertos antes del tiempo
con la sangre aun joven en la venas,
con grandes deseos en la sangre,
con mucho sol en los deseos,
vuelven,
vuelven para vivir todavía un poco más
dentro de nosotros
la vida que dejaron de vivir.
Tanta quietud me rodea que me parece oír
el choque de los rayos de la luna en la ventana.
Ay, quién sabrá, alma mía, dentro de qué pecho
cantarás tú más allá de los siglos,
en las dulces cuerdas del silencio,
en arpas de tiniebla, tus ahogados anhelos
y tu vencida alegría de la vida.
¿Quién lo sabrá, quién?
Lucian Blaga
Es hora de dormir, por desgracia. Mañana seguiré escudriñando, a ver si José Carlos se relaja un poco. Me duele un poco la pierna izquierda.
Buen sueño y despertar.
leha