uno sólo conserva lo que no amarra









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jueves, 31 de julio de 2014

déjate caer y doler, mi vida



15 comentarios:

  1. Hola hola días días


    Así me ha llegado la historia, imagino que todo ha ocurrido ayer,

    http://www.jornada.unam.mx/2014/08/06/mundo/040n1mun

    He reprimido un llantecito; o yo no lo he hecho, sino la risa, algo diferente a la alegría, un como júbilo (Gaza, etc.), una alegría. La parte que me mató primero es esta: "...que es músico, como varios de los 14 nietos que tiene De Carlotto". Escucho "Para la memoria" por tercera vez.

    Tengo algo de frío, pero eso casi siempre ocurre cuando he dormido poco. Los pasados días he leído un tanto más que lo acostumbrado, y eso me tiene de buenas. No recuerdo (es decir, no sé) si allá se usa "de buenas".

    Ayer (por muy tarde) debieron llegar unos libros que encargué. Hoy mismo desesperé y utilicé el Número de Rastreo que me dieron quienes los envían. El paquete, dice allí, no ha sido entregado, y eso me alivió un poco no sé por qué; pero leyendo lo de ahí cerca también pude notar que mi código postal era incorrecto. Ya envié el correo (¿email, o cómo le dices tú?) (electrónico) correspondiente y creo que terminaré yendo a alguna oficina de la empresa de envíos a recoger mis libros, lo cual no sería desagradable. Se equivocaron por un dígito en el código postal, pero he revisado y pude ver que no es tan lejos. De hecho, allí hay una sucursal de la empresa de envíos. Hay buenas cosas de comer por allí, me gustaría ir a desayunar. Ya quiero que contesten mi correo (son las diez y media de la mañana) y que me digan algo como: ¿Te molestaría mucho ir a recoger los libros a Tal Sucursal de la Tal Empresa?. Entonces yo diría (escribiría) como dudándolo seriamente: Pues... está bien, iré, me arriesgo, ya ni modo, claro que sí, ¿en dónde dice usted que están?. A lo que contestarían, decididamente literarios en su mensaje de vuelta: Bastante pero bastante lejos...

    Un breve paréntesis: Los libros que me traerán (que ya deben andar por aquí cerca; vienen de Monterrey [algo lejos]) son los siguientes: Dabove: La muerte y su traje, Lugones: Las fuerzas extrañas y Cuentos fatales (en un volumen), y Papini: Palabras y sangre. Comprenderás que estoy loco por tocarlos ya. Lo gracioso es que el paréntesis no iba sobre lo anterior, sino acerca de Lugones, de quien (extraordinarísimamente) conseguí un ejemplar que reúne algunas piezas de los volúmenes que pronto he de tener entre manos.... decía que el paréntesis iba sobre una palabra que Leopoldo me está enseñando a usar: asaz. Fin del paréntesis.

    ...A lo que contestarían, decididamente literarios en su mensaje de vuelta: Asaz lejos. Yo pensaré entonces: ¡Destino atroz!.......

    Y ahí me detengo un poco, porque de allá arriba viene un olor a comida recién servida, y eso sí que me rebasa.

    Vuelvo en seguida.



    leha

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  2. Buen día día!
    Te gustaría que nos escribamos mails (así le decimos o digo)?
    Me gusta que vengas acá, eh! no es que quiera que dejes de escribir, sólo que de esa forma te escribiría en forma de cartas(escribirnos cartas sería de película y muy bello, aunque esa la veo más dificil, la tiro igual). También puedo responderte acá, es cierto. No sé, decime que pensas.
    ¿Qué hora es allá? ¿dónde es allá, exactamente?
    ¿vos sabés dónde es acá?
    Tal vez hasta tiene cierta belleza y misterio seguir así, como todo empezó, yo publicando, vos escribiendo, cartas, cartas y más cartas que leo, leo, leo.


    P.D: Me gustaría que me recomendaras un libro. Tal vez estaría bueno que nos escribamos más, para recomendarlo. Leíste alguna vez a Murakami? Es un japones que está de moda y escribe novelas,estoy en esa sintonía.

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  3. Hola, días


    Verás verás, ayer tuve que salir y sólo hasta la noche vi lo que escribiste. Cené mucho (como casi siempre) y bajé, dispuesto a contestarte, pero antes tuve ganas de entrar a Carpentier (en el ayer de ayer encontré el cuento suyo que andaba buscando, así que compré el libro, que es una antología del cuento cubano del siglo dos equis mayúsculas). Terminé Viaje a la semilla; todavía algo deslumbrado, recargué la cabeza (había leído tumbado, recargado en los codos) y me quedé dormido. Pensé: si no apago la luz despertaré en un rato.

    Efectivamente, desperté a eso de las dos. Pero el sueño obró a través de mí: semitambaleante (y para no ir hasta el interruptor) giré la bombilla en su eje y volví a acostarme. Le tengo que escribir —pensé. El error fue permitirle al sueño echarme una frazada encima. Llegó la mañana, el frío, una frazada más. Otras dos horas pasaron, por fin te escribo.

    Acá son las once treinta de la mañana. Creo haber notado el siguiente patrón: cada vez que publico algo, aparece como que lo hice dos horas antes. Si publicara ya, diría que lo he hecho a las nueve treinta. Me parece que eso coincide con los husos horarios de donde yo supongo que estás vos [es la primera vez que me atrevo a escribirlo (nunca lo he dicho)].
    Estoy aquí gracias a una canción, y no lo olvido.
    Yo creí, al principio principio, que andabas por aquí cerca, que, por muy lejos, le estaba contando lo que contaba a alguien que vivía en algún estado de la república (aquí se llaman Estados, tenemos treinta y uno, y un distrito federal; creo que allá están parcelados (la imagen es de Borges) en Provincias). ¿Que por qué creí eso? Fácil: cuando llegué a tu página, noté que terminaba en .mx; de hecho, cada que vengo aquí, vengo a esta página que termina en .mx.
    Yo creí eso, no sé cuánto tiempo. Hasta que dijiste Kilómetros, ...aunque sea con kilómetros...
    Creo saber (o en ese momento lo creí) qué es lo que te hizo notarlo todo: hablé de lo que había comido: creo que hablé de quesadillas y de tesmole de flor de calabaza. Creo que no hay otro lugar en el que existan las quesadillas. Por eso me sorprende un poco que preguntes, todavía, dónde es exactamente acá. Creí, también, que por saberlo, habías puesto una fotografía de mi coterránea Frida.
    Aquella vez que llegué, La bestial naturaleza del amor, me di un recorridito por el blog. Creo que alcancé a ver Maimará, lo vi escrito. No hice caso. (Acá —sólo por dar un ejemplo de lo factible que podía ser que un nombre como Maimará existiera por aquí cerca y no lo conociera—, el estado de Chiapas cuenta con poblaciones de nombres como los siguientes: Zinacantán, Huixtla, Suchiate, Huixtán, Sunuapa, Tapalapa y Tapilula, etc...) Luego, cuando dijiste Kilómetros, quise saber dónde estaba ese lugar. Busqué en el blog y encontré Tilcara. Fue suficiente. Jujuy. A menos que hayas cruzado desde Chile o Bolivia, o hayas dado un brinco desde Paraguay, creo que sé dónde es tu acá. (Esa forma de decir "acá" no se usa acá, pero a mi me gusta mucho desde no sé cuándo)

    Un pajarito estaba husmeando en la puerta de mi búnker (mi pieza es un búnker, creo que no te había dicho); me vio y se retiró dando pequeños saltos. Escucho a Spinetta, el unplugged. Acá también está de moda Murakami; es quizá por eso que no lo busco, aunque sé (por algunos amigos) que no está mal. Yo no salgo de Cortázar y Borges, no sé cómo te lleves con éste último. Leo otras cosas (cosas que te iré contando), pero siempre es una vuelta a ellos, A ellos y a otros, pero casi siempre a ellos.

    Te paso el mail cuando veas esto (cuando sepa que ya lo has visto)
    [Entonces, si los cálculos son correctos, recibirás este montón de letras a eso de las diez veinticinco de la mañana.][Días días]


    leha

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  4. Hola, noches

    Otra transcripción [la misma, acaso].


    ÉPICA

    Me duele esta ciudad,
    me duele esta ciudad cuyo progreso se me viene encima
    como un muerto invencible,
    como las espaldas de la eternidad dormida sobre cada una de mis pre-[guntas.
    Me duelen todos ustedes que tienen por hombro izquierdo una lágrima,
    ese llanto es una aventura fatigada,
    una mala razón para exhibir las mejillas.

    En estas palabras hay un poco de polvo egipcio,
    hay unas cuantas vendas, hay un olor de pirámides adormecidas en el al-[godón del pasado,
    y hay también esa nostalgia que nos invade en ciertas tardes,
    cuando la lluvia se enreda en nuestro corazón como los cabellos húmedos [y largos
    de una mujer desconocida.

    Estuve atento a la edificación de los templos, al trazo de las grandes ave-[nidas,
    a la proclamación de los hospitales, a la frase secreta de los enfermos,
    vi morir los antiguos guerreros,
    sentí cómo ardían los ángeles por el olor a vuelo quemado.
    Me duele, pues, esta convocatoria inofensiva, esta novia de blanco,
    esta mirada que cruzo con mi madre muerta,
    esta espina que corre por la voz, estas ganas de reír y llorar a mansalva,
    y el trabajo de ustedes, los constructores de la nueva ciudad,
    los sacerdotes de las nuevas costumbres, los muertos del futuro.

    Me duele la pulcritud inútil, la voluntad académica,
    la cortesía de los ciegos,
    la caricia torva como una virgen insatisfecha.

    Mirad las excavaciones de la noche,
    escuchen a Lázaro conversando con sus sepultureros, mostrándoles su a-[nillo de compromiso con la Divinidad.
    Vean a Lázaro en el restaurant y en el tranvía,
    en el ataúd y en el puente, en el animal y en su plato de carne.

    Sí, me duele este atardecer,
    esta boca de sol y de verano.


    José Carlos Becerra, 'Relación de los hechos' (1967)



    Ya es algo un poco tarde, Antes de levantarme de un salto leía Quijote, estoy en que leerán —en la venta donde mantearon a Sancho— la 'Novela del curioso impertinente'.

    Mañana espero ya (por fin) tener conmigo a Dabove, Lugones y Papini. Me dicen que estarán listos para ir por ellos alrededor de las dos de la tarde. En una semana espero tener conmigo a Bioy [paciencia, paciencia].

    Que bogues tu noche en calma, aunque yo no sepa hace cuánto que la navegas.


    leha

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    Respuestas

    1. Creo que el poema ha quedado algo extraño, pero es que blogspot no me advirtió que concedería un poco más de espacio (o aún no he aprendido su manera de acomodar los textos). Esta vez no borraré la entrada, pues no me gustó el letrero aquél que decía: "Comentario eliminado por su autor". El poema igual se entiende, pero debía aclarar que los corchetes y los guiones Becerra no los planeó. Buenas noches.

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    2. Sí, has adivinado.
      Acá la división es en provincias, como mencionaste. Y Borges, y Cortázar también, aunque haya cambiado su nacionalidad.
      Creo que lo que me hizo notarlo fue algo que dijiste de Venezuela (ya no recuerdo bien) ahí dudé. Aunque siempre, por tu forma de escribir, percibí que no eras de acá, de mi acá.
      Algunas cosas fueron de pura coincidencia, como Frida.
      No me gusta tanto librarlo al azar. Hace poco apareció Frida como un boomerang en mi vida, pues ya la conocía. Hace poco apareciste vos (aunque sea con kilómetros). Frida me gusta mucho.
      Ayer mi noche navegó a un lugar donde flotaba la música, la alegría y el olor a viaje. Ese cielo inmenso que me cubría me hizo apartarme de los vicios de la ciudad por un rato. Me trasladé al norte (tal vez a Maimará, seguramente). Me pensé haciendo mi música en ese lugar, (una música hasta ahora desconocida por todos que suena y suena en mí), en calma, sin preocupaciones. Acompañada de un público amable y generoso como el de ayer.
      Sonó ésta canción :https://www.youtube.com/watch?v=DOMeiBG9AnI
      simplemente me hizo feliz, concluyó (o empezó) algo que estuvo girando toda la semana. Charly y el country, sus notas me sentaban bien, su ritmo lo tocaba sin problemas, y su nombre... ¡Cómo mata el viento norte! me dejó volada la idea de estar allá en el norte cuando Agosto está en el día. Ayer, el Señor noche fue mi cuna. Fue tal cual.
      Mientras te escribo la escucho, para sentirme allá aunque esté acá. Allá al norte o al norte del norte, aunque sea con kilómetros, creo estar llegando a México.

      Mai

      (Ojalá no me juzgues por mi forma de escribir)

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  5. Buenas noches desde mi Acá


    Pero debes saber que esta vez no escribo desde donde siempre, sino desde un antiguo siempre mío, que es la casa de una de mis abuelas. Estoy recostado en un colchón que mi primo quitó de su cama, estamos en su pieza. La otra opción era dormir en el sillón (¿o vos decís sofá?) grande de la sala. Pero mejor me quedé con él, porque así oímos algo de música en lo que nos gana el sueño. No sé que anda viendo en su celular (¿o vos decís móvil?), y él no sabe lo que yo estoy haciendo. Me da un casi miedo el no saber conjugar el hermoso Vos, te pido disculpas anticipadas por cómo escribo, pero comprendé (decime que así se dice [y esto también]) que me siento impelido, aunque lo la conozca, por tu manera de hablar. Imagino que debe sonar rarísimo lo que estoy escribiendo, pero me siento feliz al decirlo, y pues ya ni modo. Iré aprendiendo.
    Esta noche escribo desde un teclado en una pantalla, así que resulta doblemente difícil decir las cosas. Apagamos la luz, le dije a mi primo que no tengo problema en quedar así. Hay un rectángulo de luz en medio de una pieza, en la oscuridad, en un rincón del mundo donde ha caído una leve brisa durante un par de horas. En ese rectángulo alguien, con unos dedos que sus ojos se empeñan en buscar, te está escribiendo. Tengo algo de frío en los hombros, quiero estirar los brazos.
    En este momento me asalta la duda de sí podré o no enviarte esto. Ayer, en la noche, igual te escribí algo breve desde esta pantalla, y no supe qué falló.
    Recuerdo aquello que dije sobre Venezuela, era sobre la embajada: tuve que ir a saludarlos, porque los amigos del taller me lo encargaron. Se supone que debía recabar cierta información, obtener algún contacto. No he sabido si lo logré o no. Justo mañana entrego mis resultados.
    Hace rato, en la mañana, cuando leía lo que habías escrito, en cuanto mencionaste "Cómo mata..." abrí youtube y me puse a oírla. Leí otra vez lo tuyo y otra vez la oí; y entonces no tuve más remedio que poner el álbum Películas, porque me diste ganas de escuchar No te dejes desanimar, y así, cerca ya de la cuarta leída que daba a lo que mandaste, recordé que habías puesto un enlace (¿un link?, ¿un hipervínculo?) y lo seguí, pausando un momento a La Máquina, para encontrarme con una foto de ellos y con Cómo sopla, y todo muy bien, gracias por despertarme de esa manera.
    Se supone que temprano llegará otro de mis primos, y si encuentran una bicicleta para mí, nos iremos a dar la vuelta por ahí. Ingenuamente, pregunté hasta dónde, y me contestó mi primo que no hace un sólo ruido, dormido aquí a un lado: Hasta donde aguantemos.
    El mail, el mail, ¿verdad? Es muy sencillo: es justo el nombre bajo el cual dice blogspot que publico las cosas, sin espacio, y todo en minúsculas, más el signo arroba, más el sufijo con el que terminan, me parece, todas las cuentas-mails de google. Si resulta totalmente incomprensible, en vez de tirarte de los cabellos puedes hacer un acertijo con el tuyo, a fin de que yo también desespere, y así hasta que alguno haga una adivinanza lo bastante sencilla, o hasta que te aburras y me digas ya dámelo tal cuál. (O hasta que te hartes y no quieras saber nunca más de mi; pero mejor la primera opción.)
    Mi primo empezó a roncar. Leve, pero ronca.

    Que descanses, Mai. Yo quería saludarte por tu nombre, pero esta cosa no me permite modificar el principio del mensaje. Será una especie de milagro si me deja colgarlo.


    leha

    (Pd. Lo mismo digo)

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    1. Fé de erratas.

      No sé cuántos errores más tenga lo de allí arriba, pero señalo al menos el primero o más evidente: donde dice "...aunque lo la conozca", debe decir: "aunque no la conozca". Comprendé que, aunque no la conozca, me siento impelido por tu voz.

      También me quiero disculpar por el enorme bloque de letras que esta vez quedó, pero es que no estaba muy consciente, con este teclado plano, de cómo iba a resultar la carta de esta noche. Espero que su lectura no te resulte fastidiosa.

      ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

      Hace un rato que no se oye más Vox Dei. Recuerdo uno de los primeros mensajes: te hablaba de una banda que había urdido un álbum conceptual (La Biblia) unos años antes que el Artaud saliera. Te hablaba, ahora lo recuerdo, como si fueras alguien de acá, donde muy poca gente los conoce. Me siento un poco bobo al recordar eso. Ahora sí ya me voy.

      Noches.

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    2. Debe decir: espero que su lectura no resulte fastidiosa.

      etc......

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  6. Llegué recién, días difíciles si los hay.
    No tenía ganas de nada, pero decidí que quería escribirte. Ya casi no veo nada, mis lentes están empañados de lágrimas. No quiero darte lástima.
    Mi vida se convirtió en un gran panqueque, un día parece que va para un lado y después se panquequea, y todo termina en fjalfkjal.
    Simplemente quiero que las cosas vayan bien. Me es imposible en estos momentos no pensar en mi balanza. Con ella mido las cosas buenas y malas que me suceden, suelo creer que todo se rige por un gran equilibrio. Este pensamiento me mata, sencillamente lo hace. Si algo va mal, irá mejor luego, pero si algo va bien, irá mal. Es un pensamiento de mierda. Cuando va bien no lo aplicó, pero suelo darme cuenta que sucede. No es que sea así, tal vez el problema sea creer en esto. No sé. Sólo quiero que todo vaya bien, y no a lo grande, a lo chiquito me conformo (o no pero sí). Tampoco esta es la cuestión. Hoy vencieron mi confianza, me maltrataron. No sé porqué si es que yo tengo un problema o qué, pero no puedo soportar el maltrato soy demasiado sensible a él. me quiebro una y otra vez. Dicen que lo que no te mata te fortalece, yo solo me veo parada una y otra vez débil, y sensible. demasiado endeble. No voy a revisar esto que escribo, quiero que lo sepas, seguro no tenga ni coherencia, pero quiero soltar algo de todo esto, perdón si es muy egoísta. Hoy tuve la sensación de que estoy subiendo una escalera, todo el tiempo, y alguien me empuja, me tira. Me levanto. Subo. Vuelvo a caer por diferentes razones. Hoy me empujaron, mañana tal vez, yo ayude a la desgracia.
    Hoy sentí que faltaba humanidad a esa gente que me rodeaba. O la humanidad es una terrible basura, y no quiero formar parte de ella. Maltrato innecesario, sin razón. Yo no tenía herramientas para defenderme, sólo podía llorar, se aprovecharon de mí. Me sentí tan impotente. Al menos pude decir algo de lo que pensaba. Pero es que ahora uno no puede sentirse afectado por algo que te traspasa los huesos y el alma?? Es tan díficil percibir que el otro siente cosas?

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  7. que la angustia existe, que las pasiones, las tristezas, los esfuerzos. Yo dejé mucho ahí, puse mi energía, mis ganas, mis anhelos, y puse confianza, mis sentimientos eran más genuinos. cualquiera podría olerlo. Lo sentía. No entiendo cómo no llegó, Ella quería que yo estuviera enferma, y poder quedarse tranquila , el problema no era suyo, el problema era mio. Y si el problema no era de ninguna de las dos, no importa, el problema es tuyo. El problema es tuyo.
    Egoístas.
    Me siento herida.
    Ya me sentía así de antes. Esa herida se profundiza, se hace notar.
    Puse mucho de mí, y obtuve mierdas. Confié y obtuve nada, la nada misma de la nada. De verdad yo confiaba en ella. Me defraudó enormemente. Más que defraudarme me entristeció, por ella por mí, pude comprobar nuevamente mis debilidades, y siento que algo grueso tiene que cambiar. No sé qué, ni cómo, pero algo va a cambiar. Algo me va a cambiar, algo me dolió muy fuerte. Algo me duele y me palpita. No se vuelve tan fácilmente.

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  8. Perdón, ya no sé ni qué escribir, tengo todo mezclado, el dolor de ayer, más la fase de hoy me descolocaron. Te escribo egoísta también esperando una respuesta que sé que ni vos ni nadie me la va a dar. Este camino está lleno de preguntas que quiero y a la vez no quiero responder. Al menos respondeme algo, aunque sea para saber algo.Algo de tantos algos que todavía y tal vez nunca pueda responder.

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  9. Hoy me duele esta ciudad y tantas otras cosas que menciona Josè... qué oportuno!
    me lo llevo a mis sueños
    Gracias y buenas noches.

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  10. Hola, Mai


    Yo he no-escrito deliberadamente. No quería, y sabía que no iba a querer hasta no sé cuándo. Gracias por tu mensaje, que me revive.

    Leí aquellas palabras: "o acaso ¿crees...", y como sentí que no llevaban mi signo no he querido decir nada. También volví a leer ÉPICA, la vi allí, al principio; le encontré nuevos sentidos, la rodeé por otros flancos, y otra vez pensé que no me estabas invocando, así que seguí callado.

    Yo también uso lentes, pero a mis lentes no les pasó nada, ni se movieron, creo. Quizá haya sido mejor así, no sé. Qué bueno que te escribo, porque yo creí que no volvería a hacerlo. No, al menos, en mucho tiempo, no sabía cuánto.

    Hace días te estaba escribiendo triste, y me sentí tonto. Fue entre el dos y el cuatro de agosto. Ahora parece tan lejano. Sentí justo eso que decís: parecía egoísta. Pero no lo es, ¿sabes?. Si uno no tiene otra cosa, si a uno lo desbordan las circunstancias; si a uno se lo está comiendo el llanto... No está mal.

    Pensé: no volveré a escribirle. Pensé: ¿ya para qué espero esa guita?.

    Hace mucho muchísimo tiempo te dije aquí: Había escrito: recordé que tengo motivos para estar nervioso. Esos motivos eran los resultados de los concursos de cuento a los que entré, ¿te acuerdas [¿se dice: te acordás?]?. Entre este mes y el que sigue se dan los resultados. Pensé: Pero ya no espero nada, y si ganara algo, ya no me sirve; se cambió todo, ya no me sirve. Aparte de los resultados de esos concursos, también espero la respuesta a una solicitud de una cierta beca que existe acá. También espero eso, y también pensé: ya no me sirve, ya no la quiero. No tengo pasaporte, y ya no me importa: eso pensé. El dinero ahorrado: lo usaré todo, quedaré en ceros, pero no importa, porque ya no me importa. También pensé eso.

    Aunque no lo creas, estoy de buenas. No imagino cómo habría escrito si te hubiera escrito antes. Eso pasó el martes, y pensé que hoy, sábado, no querría ir al taller. Pero iré, y qué bueno. Veremos Quijote, leeremos a Pez, platicaremos y escucharemos música y yo seguiré poniendo Banhart cada vez que sea mi turno. Gracias por hacerme conocer ese álbum.

    Tengo hambre, no he desayunado y ya es tarde. No puedo imaginarte triste, ni a tu voz triste, ni tus ojos tristes. Ni siquiera puedo imaginar tus manos tristes. No puedo ver triste esa foto tan bonita, no sabría cómo. Estos días no he estado triste sino con un como coraje, con unas ganas de volver el tiempo, un impulso de patear el momento en que me largué a correr como un poseso. Es imposible. Estaba con Irving, él lo vio todo. Nadie podía evitarlo. Nadie, tampoco, podrá evitarlo ya. Seguramente yo había dado cada paso en mi vida con la desconocida intención de llegar a ese momento. Cumplí con mi destino, si tal cosa existe. Si hubiera algo necesario en la vida, sería eso. Tenía que ser.

    Pero llegaron tus mensajes. Yo vengo aquí con frecuencia: veo, no veo nada (o nada que esté dirigido a mi), me marcho; vuelvo a la noche. Anoche me acosté como a la una y no había nada. Hoy desperté y estaba esto. Debía escribirte. No como paga, no como espejo. Debía hacerme llegar, darte este abrazo.

    Se irá diluyendo mi cólera, también mi atisbo de melancolía. Lo peor será si se diluyen en una tristeza o un coraje más grandes. La verdad, espero que sea así. Yo no sé qué desearle a tu tristeza, pero sí sé qué deseo cuando decís Cambio.

    Estoy aquí. Extrañamente, hoy no me queda enredada entre los dedos esa sensación de lejanía. Aquí estoy, vuelvo al rato.



    leha


    ps: Ah, y lo que decías el otro día (ya sin misterios baratos), es: luislalolalo arroba gmail punto com

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  11. ¿te llegó mi mail? (sólo me puse un poco ansiosa)

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